Rabbi's Desk

TAZRIA-METZORA

EXPERT

When we hear of someone who committed a misdeed, what is our gut reaction? Do we consider people guilty until proven innocent or innocent until proven guilty?

If someone is a suspected predator should we publicize the information based on hearsay or should we try to first determine the facts? If we become knowledgeable of people having committed major violations, are we afraid to do anything or unsure if the information we have, should be disseminated? Do we share our suspicions of others freely? Do we withhold important information? Are we aware of people whose lives have been ruined because of unsubstantiated allegations that surrounded them? Upon hearing slander of another person do we find it revolting or interesting? What should be shared and what should not?

This is why the classic work known as Chafetz Chaim is of such great importance. It was written by Rabbi Yisrael Meir Kagan (1839-1933), and the illustrious author is known by the title of this famous work. It is a resource that deals extensively with what is permitted to share and what is not; what is permitted to listen to and what is not. It cites seventeen negative and fourteen positive Biblical transgressions that are committed regularly by those who are either uninformed or lacking control of their speech. Among the commandments cited is, “Be careful from the affliction of Tzaraas,”[1] an ailment akin to leprosy that came upon those who spoke negatively of others. The Torah warns us to be careful not to commit any violation that would have the perpetrator be deserving of the Tzaraas affliction. This applies whether the violation is private, public, with intention or without intention to cause any harm or hurt.[2]

One of the issues holding people back from studying the laws is feeling a sense of futility. Can they really master it all? Even if they learn, how long will the teachings last? How will they manage travelling in circles of people who have no interest or idea regarding these laws?

The Chafetz Chaim responded citing the words of the Mishneh: “Do not distance yourself from that which has no end.”[3] This refers to a concern that some people may have that if they can not get it all, it is not worth their effort. How would a person react if he was placed before a sprawling field of valuable gems and was given a limited time to collect them? Would he say, “If I can’t have them all it doesn’t pay to take any?” Of course not! That, said the Chafetz Chaim, is what someone should feel regarding being careful with one’s speech. “For every second that a person controls his tongue, he merits great spiritual light beyond the comprehension of any angel or creation.”[4]

Every moment, even a single opportunity, yields wonders. Furthermore, learning creates awareness and it is certain that once someone is aware of the laws, it will affect his behavior. Even if he slips, he will still have a foundation to serve as an anchor.[5]

Do we consider ourselves experts in making judgement calls or do we seek to learn what is right or wrong, in our perception and expression?

Shabbat Shalom,

Rabbi Hershel D. Becker

[1] Ki Setze 24:8

[2] Ramban Ki Setze 24:9

[3] Avos D’Rebbe Nasan ch. 27:3

[4] Vilna Gaon in name of Midrash

[5] Introduction to Shmiras HaLashon by Chafetz Chaim

TAZRIA-METZORA

EXPERTO

Cuando nos enteramos de alguien que cometió una fechoría, ¿cuál es nuestra reacción visceral? ¿Consideramos a las personas culpables hasta que se demuestre su inocencia o inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad?

Si alguien es un presunto depredador, ¿debemos publicar la información en base a rumores o deberíamos tratar de determinar primero los hechos? Si adquirimos conocimiento de personas que han cometido violaciones importantes, ¿tenemos miedo de hacer algo o no estamos seguros de si la información que tenemos debe divulgarse? ¿Compartimos nuestras sospechas de otros libremente? ¿Retenemos información importante? ¿Somos conscientes de las personas cuyas vidas se han arruinado debido a acusaciones infundadas que los rodearon? Al escuchar calumnias de otra persona, ¿nos parece repugnante o interesante? ¿Qué se debe compartir y qué no?

Esta es la razón por la obra clásica conocida como  Jafetz Jaim es de gran importancia. Fue escrita por el rabino Yisrael Meir Kagan (1839-1933), y el ilustre autor es conocido por el título de esta famosa obra. Es un recurso que trata extensamente con lo que se permite compartir y lo que no; qué se permite escuchar y qué no. Cita diecisiete transgresiones bíblicas negativas y catorce positivas que son cometidas regularmente por aquellos que están desinformados o que no tienen control de su habla. Entre los mandamientos citados está, “Ten cuidado de la aflicción de Tzaraat”, [1] una dolencia similar a la lepra que recayó sobre aquellos que hablaron negativamente de los demás. La Torá nos advierte que tengamos cuidado de no cometer ninguna violación que haga que el perpetrador merezca la aflicción Tzaraat. Esto aplica si la violación es privada, pública, con intención o sin intención de causar daño o dolor(2).

Uno de los problemas que impide que la gente estudie las leyes es sentirse inútil. ¿Realmente pueden dominarlo todo? Incluso si aprenden, ¿cuánto tiempo durarán las enseñanzas? ¿Cómo se las arreglarán para viajar en círculos de personas que no tienen interés o idea con respecto a estas leyes?

Jafetz  Jaim respondió citando las palabras de la Mishna: “No te alejes de lo que no tiene fin”. [3] Esto se refiere a una preocupación que algunas personas pueden tener de que si no pueden obtenerlo todo, no vale la pena su esfuerzo. ¿Cómo reaccionaría una persona si lo colocaran ante un extenso campo de gemas valiosas y tuviera un tiempo limitado para recogerlas? ¿Diría él: “Si no puedo tenerlas  todas, no vale la pena llevarlas?” ¡Por supuesto que no! Eso, dijo Jafetz Jaim, es lo que alguien debería sentir con respecto a ser cuidadoso con el habla. “Por cada segundo que una persona controla su lengua, merece una gran luz espiritual más allá de la comprensión de cualquier ángel o creación”. [4]

Cada momento, incluso una sola oportunidad, produce maravillas. Además, el aprendizaje crea conciencia y es cierto que una vez que alguien conoce las leyes, esto afectará su comportamiento. Incluso si se tropiesa todavía tendrá una base para servir de ancla. [5]

¿Nos consideramos expertos en hacer juicios o buscamos aprender lo que está bien o mal, en nuestra percepción y expresión?

Shabat Shalom,

Rabbi Hershel D. Becker

Traducido por Miriam Levy y Sara Slomianski

[1] Ki Tetze 24: 8

[2] Ramban Ki Tetze 24: 9

[3] AvoT D’Rebbe Nasan ch. 27: 3

[4] Vilna Gaon en nombre del Midrash

[5] Introducción a Shmirat HaLashon por Jafetz Jaim