Rabbi's Desk

VAYETZE


BROTHER

Is it hard for parents to let go?

Early one morning a mother went to her sleeping son and woke him up.

“Wake up, son. It’s time to go to school.”

“But why? I don’t want to go to school.”

“Give me two reasons why you don’t want to go to school.”

“One, all the children hate me. Two, all the teachers hate me, …”

“Oh! that’s no reason. Come on, you have to go to school!”

“Give me two good reasons WHY I should go to school?”

“One, you are FIFTY-TWO years old. Two, you are the PRINCIPAL of the school.”

These are well-known words in jest or are they on target? Are there parents who always see their children as kids?

When Yaakov fled with his family and possessions, he was pursued by Lavan who wanted to kill him. Hashem appeared to Lavan, warning him not to cause any harm to Yaakov. When Lavan caught up with him, he first reprimanded Yaakov and then proposed a treaty. Yaakov took a stone to serve as a monument. He then instructed his ‘brothers,’ to gather stones and make a mound, to fortify the treaty.

Yaakov had one brother, Esav, who certainly was not there. Who are his ‘brothers’?

Rashi indicates that it was his sons who were referred to as his brothers, for they stood with their father during disaster and were ready to join with him in battle. From this reference the Chida expounds: It is worthy for someone to consider his adult sons as brothers. In that way there will be peace and a good relationship between them. It states: “Hinei mah tov u’mah naim sheves achim gam yachad, How good and pleasant is the dwelling of brothers, moreover, in unity.” The numerical value of the words, achim gam is 102, the same as the word banim; thus indicating that one should dwell with his adult children as with brothers.

There comes a point that a person realizes there is a time for transition. The children have grown up and need to be regarded as adults. Their opinions need to be valued. At the same time, this would occur within a framework of the children keeping the laws of respect and honor due their parents. Those laws do not get minimized as the children become adults.

Rav Yaakov Yisrael Kanievsky zt’l (1899-1985), known as the Steipler Gaon, was the father of the venerated Rav Chaim Kanievsky zt’l (1928-2022). A neighbor of the Steipler Gaon related an incident that occurred when Rav Chaim was an adult. The daughter of the Steipler Gaon told him, “Chaim’s back is hurting him.” He thought she was referring to his son, Chaim. He went to his son’s house and told him to lay down in bed. Chaim adhered carefully to the laws of honoring parents and obeyed without asking questions. His father rubbed his back to ease the pain and told him to remain resting in bed until the morning.

When the Steipler Gaon returned home, it was clarified that the Chaim whom his daughter mentioned was not his son Chaim, but rather a grandson. The Steipler Gaon remarked that he better return to his son Chaim’s house. If not, he would certainly remain in bed. He showed up at the house and said his son should get up, which he did without asking any questions.

As children grow older, can they maintain or have even greater respect for their parents, when they themselves are accorded reverence for their status and accomplishments? At what point do parents take a step back and re-evaluate the dynamic of relationships with their children? Do the children see that their parents value their opinions and input?

Shabbat Shalom,
Rabbi Hershel D. Becker


[1] Vayetze 31:46

[2] Breishis Rabah 74:13

[3] Tehillim 133:1

[4] Rav Yosef David Azulai zt’l (1724-1806) in Bris Olam 343; Otzar Kibud Av Vaem p. 390

[5] Bedidi Have Uvda pp. 366-367 from Minchas Todah

VAYETZE

HERMANO

¿Es difícil para los padres dejar ir?

Una mañana temprano, una madre fue a ver a su hijo dormido y lo despertó.

“Despierta, hijo. Es hora de ir a la escuela”.

“¿Pero por qué? No quiero ir a la escuela”.

“Dame dos razones por las que no quieres ir a la escuela”.

“Uno, todos los niños me odian. Dos, todos los maestros me odian…”

“¡Oh! Esa no es razón. ¡Vamos, tienes que ir a la escuela!”

“Dame dos buenas razones POR LAS QUE debo ir a la escuela?”

“Uno, tienes CINCUENTA Y DOS años. Dos, eres el DIRECTOR de la escuela”.

¿Estas son palabras conocidas en broma o están en el blanco? ¿Hay padres que siempre ven a sus hijos como niños?

Cuando Yaakov huyó con su familia y posesiones, fue perseguido por Lavan que quería matarlo. Hashem se le apareció a Lavan, advirtiéndole que no causara ningún daño a Yaakov. Cuando Lavan lo alcanzó, primero reprendió a Yaakov y luego le propuso un tratado. Yaakov tomó una piedra para que sirviera de monumento. Luego instruyó a sus ‘hermanos’, para juntar piedras y hacer un montículo,[1] para fortalecer el tratado.

Yaakov tenía un hermano, Esav, que ciertamente no estaba allí. ¿Quiénes son sus ‘hermanos’?

Rashi indica que eran sus hijos a quienes se refería como sus hermanos, porque estuvieron con su padre durante el desastre y estaban listos para unirse a él en la batalla.[2] A partir de esta referencia el Jida expone: Es digno que alguien considere a sus hijos adultos como hermanos. De esa manera habrá paz y una buena relación entre ellos. Dice: “Hinei mah tov u’mah naim shevet ajim gam yajad, Cuán buena y agradable es la morada de los hermanos, además, en unidad.”[3] El valor numérico de las palabras, ajim gam es 102, lo mismo que la palabra banim; indicando así que se debe habitar con los hijos adultos como con los hermanos[4].

Llega un momento en que una persona se da cuenta de que hay un momento de transición. Los niños han crecido y necesitan ser considerados como adultos. Sus opiniones deben ser valoradas. Al mismo tiempo, esto ocurriría en el marco de que los hijos guardaran las leyes del respeto y el honor debidos a sus padres. Esas leyes no se minimizan cuando los niños se hacen adultos.

Rav Yaakov Yisrael Kanievsky zt’l (1899-1985), conocido como Steipler Gaon, fue el padre del venerado Rav Jaim Kanievsky zt’l (1928-2022). Un vecino de Steipler Gaon relató un incidente que ocurrió cuando Rav Jaim era un adulto. La hija de Steipler Gaon le dijo: “A Jaim le duele la espalda”. Él pensó que se refería a su hijo, Jaim. Fue a la casa de su hijo y le dijo que se acostara en la cama. Jaim se adhirió cuidadosamente a las leyes de honrar a los padres y obedeció sin hacer preguntas. Su padre le frotó la espalda para aliviar el dolor y le dijo que permaneciera descansando en cama hasta la mañana.

Cuando Steipler Gaon regresó a casa, se aclaró que el Jaim a quien su hija mencionó no era su hijo Jaim, sino un nieto. El Steipler Gaon comentó que sería mejor que regresara a la casa de su hijo Jaim. Si no, ciertamente se quedaría en la cama. Se presentó en la casa y le dijo a su hijo que se levantara, lo cual hizo sin hacer preguntas.[5] 

A medida que los niños crecen, ¿pueden mantener o tener un respeto aún mayor por sus padres, cuando a ellos mismos se les otorga reverencia por su estatus y sus logros? ¿En qué momento los padres dan un paso atrás y reevalúan la dinámica de las relaciones con sus hijos? ¿Ven los niños que sus padres valoran sus opiniones y aportes?

Shabat shalom,

Rabbi Hershel D. Becker

Traducido por: Sara Slomianski y Miriam Levy

[1] Vayetzé 31:46

[2] Breishit Rabá 74:13

[3] Tehilim 133:1

[4] Brit Olam 343; En Otzar Kibud Av Vaem pág. 390

[5] Bedidi Have Uvda págs. 366-367 de Minjat Todah