Rabbi's Desk

VAESCHANAN

NO

How does it feel to be told “No”?

Esther Wachsman, daughter of Holocaust survivors, was born in a DP camp in Germany in 1947. Afterwards, her parents made their way to the United States. In 1969, Esther made Aliyah. In Israel she met Yehudah, also a child of survivors, and they married a year later.

Their sons served in the Israeli army. Their third son, Nachshon served in an elite commando unit. In October, 1994, he came home for Shabbos and left Sunday to take a special course for the day, related to his position. Sunday night he did not return. He was kidnapped by Hamas who took him hostage. They stated that unless the terrorist cleric Yassin and 200 prisoners would be released, Nachshon’s life would be taken. The deadline was set. Friday night, 8:00PM.

The Israeli government made it clear to the Wachsmans. They were not going to give in to the demands. The Wachsmans sought the help of Western diplomats to intervene with Hamas. The Chief Rabbi of Israel implored everyone to say three psalms of Tehillim each day, something which engaged even schoolchildren. Esther implored all Jewish women to add an extra candle Friday as a zechus, merit. She received over 30,000 correspondences from women who lit, some for whom it was their first time. 24 hours before the deadline, Thursday night at 8:00PM, 100,000 people, of all backgrounds and levels of observance, joined together for a vigil of tefillah at the Kosel.

I recall being among those in Klal Yisrael, waiting with concern and hope for a positive outcome. Friday night an officer appeared at the Wachsman residence to tell them the news. Nachshon died, in a botched Israeli raid. A massive funeral was held Motzaei Shabbos. While confronting his personal loss, Yehudah Wachsman was concerned. How are people going to react? Will this lead some to a crisis in faith?

He asked Rav Mordechai Elon, Rosh Yeshiva of Nachshon, to address this at the funeral and deliver this message. Hashem did listen and collected all the tears. Just as a father always likes to say yes to all of his children’s requests, sometimes he has to say no, even if the child does not understand why. So our Father in Heaven heard our prayers; and although we don’t understand why, His answer was, no.

Moshe Rabeinu implored Hashem that he be allowed to enter Eretz Yisrael. Hashem said, no. This is the opening of the parsha read on Shabbos Nachamu, a Shabbos of consolation. With Tisha B’Av behind us and our mourning and prayers for the rebuilding of the Beis Hamikdash, how can reading of Moshe Rabeinu’s seemingly unsuccessful entreaties, serve as consolation?

Following the response to his pleas, Moshe Rabeinu expressed: “For which is a great nation that has a G-d Who is close to it, as is Hashem our G-d, whenever we call to Him?”[1] The wise Moshe Rabeinu had offered heartfelt prayers to be allowed entry to Eretz Yisrael. His understanding was that it would be in his best interest and in the best interest of Klal Yisrael. Hashem had a different vision for what would be most beneficial. When Moshe Rabeinu was denied that which he so wanted, he not only accepted the decree but expressed that Hashem listens whenever we call. That realization should give us comfort, hope and strength.[2]

When denied what we want, do we get discouraged or strengthened? Do we provide the foundation that would allow for our relationships to remain intact or even deepen, when one party does not get what they want?

Shabbat Shalom,

Rabbi Hershel D. Becker


[1] Vaeschanan 4:7

[2] Toras Emes for Shabbos Nachamu in Mesilos pp. 339-340

VAETJANÁN

NO

¿Cómo se siente que te digan “No”?

Esther Wajsman, hija de sobrevivientes del Holocausto, nació en un campamento de DP en Alemania en 1947. Luego, sus padres se dirigieron a los Estados Unidos. En 1969, Esther hizo Aliyá. En Israel conoció a Yehuda, también hijo de sobrevivientes, y se casaron un año después.

Sus hijos sirvieron en el ejército israelí. Su tercer hijo, Najshon sirvió en una unidad de comando de élite. En octubre de 1994, llegó a casa para Shabat y se fue el domingo para tomar un curso especial por el día, relacionado con su puesto. El domingo por la noche no regresó. Hamas lo secuestró y lo tomó como rehén. Afirmaron que a menos que el clérigo terrorista Yassin y 200 prisioneros fueran liberados, quitarían la vida a Najshon . Se fijó el plazo. Viernes por la noche, 8:00 p.m.

El gobierno israelí dejó en claro a los Wajsman. No iban a ceder ante las demandas. Los Wajsman buscaron la ayuda de diplomáticos occidentales para intervenir con Hamas. El Gran Rabino de Israel imploró a todos decir tres salmos de Tehilim cada día, algo que involucró incluso a los escolares. Esther imploró a todas las mujeres judías que agregaran una vela extra el viernes como zejut, mérito. Recibió más de 30,000 cartas de mujeres que encendieron, algunas para quienes fue su primera vez. 24 horas antes de la fecha límite, el jueves por la noche a las 8:00 PM, 100,000 personas, de todos los orígenes y niveles de observancia, se unieron para una vigilia de tefilá en el Kotel.

Recuerdo estar entre los de Klal Israel, esperando con preocupación y esperanza un resultado positivo. El viernes por la noche apareció un oficial en la residencia de Wajsman para contarles la noticia. Najshon murió, en una incursión israelí fallida. Se celebró un funeral masivo en Motzaei Shabat. Mientras enfrentaba su pérdida personal, Yehuda Wajsman estaba preocupado. ¿Cómo iban a reaccionar las personas? ¿Esto llevaría a algunos a una crisis de fe?

Le pidió a Rav Mordejai Elon, Rosh Yeshiva de Najshon, que se dirigiera a esto en el funeral y entregara este mensaje. Hashem escuchó y recogió todas las lágrimas. Así como a un padre siempre le gusta decir sí a todas las solicitudes de sus hijos, a veces tiene que decir que no, incluso si el niño no entiende por qué. Entonces nuestro Padre Celestial escuchó nuestras oraciones; y aunque no entendemos por qué, su respuesta fue no.

Moshe Rabeinu imploró a Hashem que se le permitiera ingresar a Eretz Israel. Hashem dijo que no. Esta es la apertura de la perashá leída en Shabat Najamu, un Shabat de consuelo. Con Tisha B’Av detrás de nosotros y nuestro duelo y oraciones por la reconstrucción de Beit Hamikdash, ¿cómo puede servir de consuelo la lectura de las suplicas aparentemente infructuosas de Moshe Rabeinu?

Después de la respuesta a sus súplicas, Moshe Rabeinu expresó: “¿Pues, ¿qué gran pueblo hay que tenga un Dios cercano a él, como es el Eterno nuestro Dios, en todo lo que le invocamos?” [1] El sabio Moshe Rabeinu ofreció oraciones sinceras para permitirle la entrada a Eretz Israel. Su comprensión era que sería lo mejor para él y lo mejor para Klal Israel. Hashem tenía una visión diferente de lo que sería más beneficioso. Cuando a Moshe Rabeinu se le negó lo que quería, no solo aceptó el decreto, sino que expresó que Hashem escucha cada vez que llamamos. Esa realización debería darnos consuelo, esperanza y fortaleza. [2]

Cuando se nos niega lo que queremos, ¿nos desanimamos o fortalecemos? ¿Proporcionamos la base que permitiría que nuestras relaciones permanezcan intactas o incluso se profundicen, cuando una de las partes no obtiene lo que quiere?

Shabbat shalom,

Rabbi Hershel D. Becker

 

Traducido por: Sara Slomianski y Miriam Levy

[1] Vaetjanán 4: 7

[2] Torat Emet para Shabat Najamu en Mesilot pp. 339-340