Rabbi's Desk

VAESCHANAN

TOUGH LOVE

Can a person appreciate punishment?

Avimi exemplified what it means to treat parents respectfully, fulfilling the mitzvah, “Honor your father and your mother.”[1] Avimi had five ordained sons during the life of his father, Reb Avahu. Nevertheless, whenever Reb Avahu came calling at the door, Avimi himself would run to open it. While doing so, he would call out, “Yes, Yes,” until he would reach the door, thereby indicating that he was coming.

One day, Reb Avahu said to his son Avimi, “Get us water to drink.” While Avimi was bringing the water, Reb Avahu fell asleep. Avimi bent over with the water in hand and waited for his father to awake. While he was waiting, a Divine inspiration came to him and Avimi expounded, “A song of Asaf.”[2] [3]

What difficulty was there to understanding, “A song of Asaf,” and how was it resolved?

Is there a connection between the action of Avimi, and this particular psalm?

The psalm begins, “A song of Asaf: O G-d! The nations have entered into Your estate; they have defiled the Sanctuary of Your holiness; they have turned Yerushalayim into heaps of rubble.”[4] At first glance it seems that a different introduction would have been more suitable. The subject is the destruction of the Beis Hamikdash. A lamentation or dirge of Asaf, would have seemed to be more appropriate than referring to it as a song.

Avimi explained that even though there was destruction, there was cause for song. Hashem spared His nation and directed His wrath to the wood and stones of the Beis HaMikdash, as it states: “Hashem vented His fury, He poured out His fierce anger; He kindled a fire in Zion which consumed its foundation.”[5] Severe punishment had been called for. The suffering endured with the destruction of the Beis HaMikdash, was a merciful means to mete out judgement. This was the insight that Avimi gained at that time. Why was it then that he had this revelation?

Avimi had five esteemed sons. When his father came to the door, it would have been respectable if any of his sons opened the door to greet their grandfather. Furthermore, if Avimi responded, “Yes,“ indicating that he was coming, why was it necessary for him to repeat it? He wanted it known to those around that he was honoring his father.[6] He also wanted to make sure his father knew that he was coming speedily.

When Avimi brought the water and saw that his father fell asleep, he could have left, leaving the water nearby for his father to enjoy when he would wake up. No, that wasn’t good enough. He wanted to do the mitzvah of honoring his father. Therefore, he stood there, hovering over him, waiting for the opportunity to serve his father. The love that he demonstrated in caring for his father served as as a merit for him to understand the psalm which demonstrated the love of a Father, Hashem, to His son, Klal Yisrael.[7] Additionally, someone like Avimi, who experienced a loving relationship, was able to see it actualized not just between him and his biological father, but with his Father in Heaven as well.

When being disciplined does a person feel pain and/or love? How common is a relationship such as the one that Avimi had with his father?

Shabbat Shalom,

Rabbi Hershel D. Becker

[1] Yisro 20:12; Vaeschanan 5:16

[2] Tehillim 79:1

[3] Kiddushin 31b

[4] Loc.cit.

[5] Eichah 4:11; Rashi Kiddushin 31b

[6] Ben Yehoyada Kiddushin 31b

[7] Ben Yehoyada

VAETJANÁN

AMOR DURO

¿Puede una persona apreciar el castigo?

Avimi ejemplificó lo que significa tratar a los padres con respeto, cumpliendo la mitzvá, “Honra a tu padre ya tu madre”. [1] Avimi tuvo cinco hijos durante la vida de su padre, Reb Avahu. Sin embargo, cada vez que Reb Avahu llamaba a la puerta, el mismo Avimi corría para abrirla. Mientras lo hacía, gritaba: “Sí, sí”, hasta llegar a la puerta, lo que indicaba que ya venía.

Un día, Reb Avahu le dijo a su hijo Avimi: “Tráenos agua para beber”. Mientras Avimi traía el agua, Reb Avahu se durmió. Avimi se inclinó con el agua en la mano y esperó a que su padre despertara. Mientras esperaba, le llegó una inspiración Divina y Avimi expuso: “Una canción de Asaf”. [2] [3]

¿Qué dificultad hubo para entender “Una canción de Asaf” y cómo se resolvió?

¿Hay alguna conexión entre la acción de Avimi y este salmo en particular? El salmo comienza: “Una canción de Asaf: ¡Oh Di-s! Las naciones han entrado en Tu heredad; han profanado el Santuario de Tu santidad; han convertido a Yerushalayim en montones de escombros.”[4] A primera vista parece que una introducción diferente hubiera sido más adecuada. El tema es la destrucción del Beit Hamikdash. Un lamento o canto fúnebre de Asaf hubiera parecido más apropiado que referirse a él como una canción.

Avimi explicó que aunque hubo destrucción, hubo motivos para cantar. Hashem perdonó a Su nación y dirigió Su ira a la madera y las piedras del Beit HaMikdash, como dice: “Hashem descargó Su furor, derramó Su feroz ira; Encendió un fuego en Zion que consumió sus cimientos.”[5] Se había pedido un castigo severo. El sufrimiento soportado con la destrucción del Beit HaMikdash, fue un medio misericordioso para impartir juicio. Esta fue la percepción que Avimi obtuvo en ese momento. ¿Por qué entonces tuvo esta revelación?

Avimi tuvo cinco hijos queridos. Cuando su padre llamó a la puerta, hubiera sido respetable que alguno de sus hijos abriera la puerta para saludar a su abuelo. Además, si Avimi respondió “Sí”, indicando que venía, ¿por qué era necesario que lo repitiera? Quería que los que lo rodeaban supieran que estaba honrando a su padre.[6] También quería asegurarse de que su padre supiera que vendría rápidamente.

Cuando Avimi trajo el agua y vio que su padre se durmió, pudo haberse ido, dejando el agua cerca para que su padre la disfrutara cuando despertara. No, eso no fue lo suficientemente bueno. Quería cumplir la mitzvá de honrar a su padre. Por lo tanto, se quedó allí, cerniéndose sobre él, esperando la oportunidad de servir a su padre. El amor que demostró al cuidar a su padre le sirvió de mérito para comprender el salmo que demostraba el amor de un Padre, Hashem, a Su hijo, Klal Yisrael.[7] Además, alguien como Avimi, que experimentó una relación amorosa, pudo verla realizada no solo entre él y su padre biológico, sino también con su Padre Celestial.

¿Al ser disciplinada una persona siente dolor y/o amor? ¿Qué tan común es una relación como la que tuvo Avimi con su padre?

Shabat shalom,

Rabbi Hershel D. Becker

Traducido por: Sara Slomianski y Miriam Levy

[1] Yitró 20:12; Vaetjanán 5:16

[2] Tehilim 79:1

[3] Kidushín 31b

[4] Loc.cit.

[5] Eija 4:11; Rashi Kidushín 31b

[6] Ben Yehoyada Kiddushin 31b

[7] Ben Yehoyada —