YITRÓ

MUJERES PRIMERO

¿En qué parte de nuestra historia vemos ‘Mujeres primero’?

Antes de la entrega de las Aseret Hadibrot, las Diez Declaraciones, conocidas como “Los Diez Mandamientos”, se le dijo a Moshé que entregara directivas específicas para prepararse para este evento monumental. Fue una experiencia que no solo transformaría a los participantes, sino que moldearía la historia mundial y la vida de toda la humanidad. Las instrucciones comenzaban: “Así dirás a Beit Yaakov, la casa de Jacob, y relatarás a Bnei Yisrael, los hijos de Israel”.[1] Beit Yaakov, se refiere a las mujeres, mientras que Bnei Yisrael se refiere a los hombres[2 ] ¿Por qué se menciona primero a las mujeres?

Durante el tiempo en que el hombre fue creado, Adán fue instruido acerca de la prohibición de comer del fruto prohibido. Java, la primera mujer, fue informada posteriormente sobre la restricción. El episodio que se desarrolló tuvo resultados catastróficos. En preparación para la entrega de la Torá en el Sinaí, buscando evitar cualquier percance, las mujeres se dirigieron antes que los hombres. Además, las mujeres tienen celo por las mitzvot. Cuando se trata de creer en Hashem, son el ancla y la fortaleza de la fe. Por lo tanto, fueron reunidas y llamadas primero cuando se trataba de recibir la Torá.[3]

Otra razón dada en el Midrash es que las mujeres son las que llevan a sus hijos a estudiar Torá. Una mujer, de porte cariñoso y cálido, puede animar a sus hijos a estudiar. Además, como agrega Rabenu Bajaye, su presencia en casa permite su influencia.[4] Identificar a la mujer como la ‘casa’ de Yaakov es apropiado.[5] El papel de la mujer judía en el hogar es vital para guiar a los hijos de Israel a estudiar y abrazar la Torá.

En Mishlei dice: “Escucha, hijo mío, las instrucciones de tu padre, y no abandones la Torá de tu madre”. [6] Rav Meir Shapiro señaló que el niño debe escuchar a su padre. Respecto a la madre, no hay instrucción de escuchar. ¿Por qué? Porque la enseñanza del padre viene en forma de lección específica. La influencia de la madre es su “ser” y el ambiente hogareño que crea; un ambiente que emana un espíritu de santidad. Con esto en mente, podemos entender mejor las palabras de Rabenu Bajaye cuando explicó el papel principal de las mujeres, ‘Beit Yaakov’. “Por lo tanto, es apropiado que una mujer ore durante el tiempo de encender las velas de Shabat, porque eso es una Mitzvá para ella; que Hashem la bendiga, con hijos que irradiarán con Torá. Las oraciones se escuchan especialmente cuando uno se dedica a realizar una mitzvá. En el mérito de la luz de Shabat ella merecerá una descendencia que ilumine con la luz de la Torá, porque la Torá se llama luz como está escrito en Mishlei: “Una mitzvá es una vela, y la Torá es luz”.[7]

Aunque Rabenu Bajaye se refiere al poder de las oraciones expresadas mientras se realiza cualquier mitzvá, el período durante el cual se encienden las velas es un momento especialmente elegido. Las velas de Shabat se encienden para ‘Shalom Bayit’, para traer paz al hogar. La atmósfera hogareña impregnada del espíritu de la Torá, a través del aliento, la dirección y el ejemplo, refleja la influencia de la mujer. El momento en que una mujer ilumina el hogar con mitzvot, dando la bienvenida al aura sagrada de Shabat, es el escenario perfecto para las oraciones para que la luz de la Torá se ilumine para toda la familia.

Una persona que ocupaba un alto cargo en Israel, que no tenía conexión con la observancia, tenía un nieto que se convirtió en un destacado erudito de la Torá. Se le preguntó a Rav Avraham Yeshaya Karelitz, el gran sabio conocido como Jazon Ish, cómo explicar este fenómeno. Dijo que no hay duda de que tenía el mérito de las lágrimas y oraciones de una abuela de una generación anterior, quien cada semana, durante el encendido de velas, derramaba su corazón y suplicaba a Hashem que mereciera tener una descendencia íntegra. Incluso una oración, incluso una lágrima, no se pierde. El mérito de esa abuela influyó en este nieto y lo ayudó a alcanzar las alturas que alcanzó. [8]

Primera en ser instruida en cuanto a recibir la Torá y reconocida como una fuente de influencia constante sobre su familia, la mujer genera un impacto duradero que permanece a lo largo de la vida de su descendencia. No importa si los niños tienen 8 u 80 años. Esa influencia permanece para siempre, [9] abarcando generaciones.

¿La forma en que nos comportamos en cada momento refleja la comprensión de que todo lo que hacemos, incluso las acciones que pueden parecer insignificantes, afectan a los demás y pueden cambiar vidas de manera importante? Al encender las velas de Shabat, ¿nos damos cuenta de que aunque veamos que la llama se apaga, queda un fuego encendido para siempre?

Shabat Shalom,

Rabbi Hershel D. Becker

Traducción: Sara Slomianski y Miriam Levy

[1] Yitró 19:3

[2] Shemot Rabá 28:2

[3] Lot. Cit.

[4] Rabenu Bajaye

[5] Maharsha Sotah 21ª

[6] Proverbios 1:8

[7] Proverbios 6:23

[8] Ma’aseh Ish Jelek 7

[9] Rabenu Bajaye ibíd.