VAYISHLAJ

KINDERLAJ

¿Cómo alguien cría hijos morales y respetuosos?

En primer lugar, debe haber instrucción y modelado. No se puede esperar que un niño descubra cuál es el comportamiento adecuado hacia los demás. Además, ver cómo actúan los demás, sirve como un ejemplo que los niños imitarán. Sin embargo, hay más.

En 1930, el Jafetz Jaim estaba de visita en Varsovia la semana en que se leyó la parashá Vayishlaj. La porción detalla el encuentro de Yaakov y Esav después de su separación de treinta y cuatro años. Al ver a las mujeres y los niños, Esav preguntó: “¿Quiénes son estos para ti?” [1] Se le preguntó al Jafetz Jaim qué quería decir Esav con eso. Era obvio que se trataba de la familia de Yaakov. ¿Cuál fue la pregunta de Esav?

El Jafetz Jaim explicó que de hecho Esav entendió que ante él estaban las esposas y los hijos de Yaakov. Lo que le sorprendió fue el comportamiento de los niños. Los vio de pie con reverencia ante su padre, algo que no estaba acostumbrado a experimentar con sus propios hijos. Por lo tanto, su pregunta fue: ¿cómo mereces tener tal descendencia?

Yaakov respondió: “Ellos son los niños, asher janan Elokim et avdeja, que Di-s gentilmente concedió a tu sirviente”. La palabra janan se escribe con tres letras, jet, nun y nun. El Jafetz Jaim explicó que jet significa jalá, y las dos nun representan ner y nidah. Estos niños son Janan Kinderlaj, niños que se criaron con la realización de estas Mitzvot. Por eso parecen ser diferentes a los hijos de Esav. [2]

Aparentemente, lo que fue fundamental en su desarrollo fue más que la instrucción sobre cómo respetar a los padres. Era más que una dirección en el comportamiento adecuado. Los rituales que se practicaron les impactaron.

Jalá es una porción de masa que se separa para la santidad. Ner es la luz de Shabat. Nidah se refiere a las leyes de intimidad entre marido y mujer. Una mujer participa directamente en la determinación y preparación para sumergirse en una Mikve. Estas tres mitzvot, aunque afectan a hombres y mujeres, se denominan mitzvot para mujeres. (Aunque cuando una mujer no está disponible para encender el Ner, un hombre hace la iluminación).

La comida, el ambiente y las relaciones son tres elementos que componen un hogar. En el hogar judío, los tres se canalizan hacia un propósito superior y se les confía, bajo la vigilancia de la mujer judía, en asociación con su esposo, el logro de su objetivo común. Esav quedó impresionado por el comportamiento de los hijos de Yaakov. Parecían estar en un nivel diferente al de la sociedad en general. No es casualidad que criar hijos se denomine criarlos. El objetivo es llevarlos “a un nivel superior”. Los niños criados en un entorno de Janan hacen más que seguir órdenes y cumplir con las regulaciones. Aprenden a vivir con un propósito superior.

¿Qué tipo de atmósfera identifica nuestros hogares? ¿Nuestro enfoque es ver a los niños crecer o mejorar?

 

Shabat shalom,

Rabbi Hershel D. Becker

 

Traducido por: Sara Slomianski y Miriam Levy

[1] Vayishlaj 33: 5

[2] En Ohel Moshe de Rav Binyamin Kovalski quien escuchó esto del Jafetz Jaim; Uvdot V’Hanhagot Jafetz Jaim